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revista urbana y cultural de tepic
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sábado, septiembre 06, 2008

El cumpleaños de Guadalupe

Cumplía años en el fresco y dulzón verano de jugueteos y risas en las calles. Si tuviera amigos estarían desajustando los maniubros de las bicicletas en el alto monte de arena que como regalo de modernización había dejado una retroescabadora la semana pasada. Estarían cocinando, toda clase de gastronomía a base de clorofila en las banquetas de tierra firme donde más tarde jugarían lotería. Tal vez Alejandra prepararía un pastel, con velitas de cerillos La central y hojas grandes suaves y verdes.

Pero Alejandra no existe, no tiene amigos y son vacaciones. Vive en un pequeño pueblo de una decena de personas, ninguna de ellas niños (salvo Guadalupe). Soleado y alejado a tan solo un par de kilometros de Nehui, kilometros que en primavera recorre casi a diario para asistir a una pequeña escuelita improvisada.

Ella intuye que su padre a muerto. Ha escuchado de su madre que se ha ido mojado al norte del mundo. Y ella sabe, ha leido (en un pequeño libro con un buho blanco en la portada) que en el norte hace frio y que no puedes ir mojado. Le ha gustado el libro, y a veces imagina que la jal es nieve y puede hacer grandes monos blancos.

Sabe que hoy es su cumpleaños porque su madre le ha recordado. Los libros son fantasticos, piensa, porque los niños tienen amigos en sus cumpleaños, y pasteles, y gorros picudos con confeti y serpentinas. No quiere regalos, se mojarán muy pronto y odiaría perderlos. No quiere fiesta, ni pasteles. No quiere vestidos largos, ni música de cumpleaños. Quisiera, tan solo, volver a la escuela para sentarse debajo de un árbol a observar jugar.

Y eso hace, debajo de su techo de junco, observando con los ojos llenos de imaginación y deseo a los niños jugar en la calle, también producto de sus sueños.

martes, septiembre 04, 2007

El secuestro de Hablando Sola



Tomado del blog de Marysoul:



Mis queridos amigos, Les escribo para informarles algo muy triste y les pido que ustedes también se lo informen a todas las personas que conozcan, para que a ellos no les suceda lo mismo; sobre todo si son ARTISTAS... (Pintores, escritores, etc.) y que a tiempo protejan sus derechos de autor.

Hace casi seis meses que secuestraron "Hablando Sola" , el personaje (Dany) y el libro. Como todo artista, a veces nos gana el simple hecho de ver nuestras creaciones en el mercado, a la venta, sin pensar jamás en la cantidad de personas y empresas que abusan de nosotros, explotando nuestro arte y talento.

El libro hablando sola, salió por primera vez a la venta en el 2003, con EDITORIAL DIANA, una gran Empresa, de quien recibí un trato transparente y profesional, el cual agradezco infinitamente. Mi mayor equivocacion , fue tomar la decisión de compartir mi libro, mis diseños y poner toda mi confianza en manos de alguien que no tuvo las mismas intenciones que yo: la empresa EXACTO.

Les puedo decir por experiencia,que en los negocios no existe "LA BUENA FE". EXACTO es una empresa que se ha dedicado a explotar el libro Hablando Sola y mis diseños! Todavía tengo fé en las leyes de nuestro país y espero que todo lo que estoy haciendo para recuperar lo que me pertenece, realmente sea tomado en cuenta por EL INSTITUTO DE DERECHOS DE AUTOR Y EL INSTITUTO MEXICANO DE LA PROPIEDAD INDUSTRIAL, ¡y por todos aquellos que valoran el trabajo del artista!.

Idea, Forma y Color S.A. de C.V.; EXACTO, tendrá un negocio, pero no tiene lo mas importante: La esencia del proyecto, la fuente de todas las frases, el talento de todos los trazos que forman a “Dany”. Tiene a un equipo de personas plagiando mis dibujos, escribiendo mis palabras y vendiendo mi alma. Desde el fondo de mi corazón, les ruego no comprar nada de hablando sola que lleve la marca Exacto.

Atentamente:

La autora; Daniela Rivera Zacarías


P.D. La imagen que les mando de la secuestrada es muy significativa. Dany está con una venda en los ojos, una cinta adhesiva en la boca, las manos y los pies amarrados. ¿Se pueden imaginar el daño emocional y físico que esto le ha causado?

Pastizal! No.7

"Después de algunos tropiezos y sin ninguna excusa de por medio aquí está el nuevo número de Pastizal!


Gracias a todos los que lo hicieron posible, esperamos contar con ustedes para números posteriores.


Ahora, sin más retraso: http://pastizal.antesalas.net/"


CONTENIDO: Editorial: H. | Cuento: Manuel Ibáñez / T. Kinji / Nicolás López Dallara / cz | Poesía: Noemí García / Ihovan Pineda / Nicolás López Dallara | Arte Visual: Omar Osiris Ponce / Beatriz Bautista | Palabrería: cz / b.a.o. | Tierras de Cinefagia:Plano Secuencia: kuroi_yume | Grafía de Corto Alcance: Mahomedalid Pacheco / Andrés Márquez.


DESCARGAR: [zip] | [pdf]

viernes, agosto 17, 2007

La alambrada

beyond a wire fence

Caminó despacio por la alambrada rozando con su mano los oxidados espacios en forma de rombo. Escuchaba atento el sonido producido mientras se acercaba a una pareja que se tiraba al desenfreno en medio de ese viejo parque. Ella parecía alejarlo infructuosamente, tal vez desatando una batalla interna entre su moral y su sexo. Él parecia acercase fructuosamente, degustando el almibar en besos.

Y pasó, caminando, justo al lado de la banca olvidada por los mortales, templo sagrado de los amantes nocturnos. Y pasó, caminando, justo al lado. Él no se inmutó, ella parecía querer hacerlo pero no lo hizo.

Cayó el viento estival, y metíase el sol olvidado de la vista por los altos rascacielos. Mientras, él solo pasó, caminando, justo al lado del recinto donde nacería Gloria, en el vientre de una madre preñada a la fuerza.

lunes, agosto 06, 2007

Yo tenía una luna que se llamaba Toulousse.

Gatito ruso


Venía por esta parte de la acera y se iba por allá, por el callejón verdoso. A veces no, tomaba derecho y doblaba en la miñón. Solo venía cada dos lunas brillantes siempre que la vieja deldiesiciete ponía el tazón de leche sobre la banqueta. Cuando él pasaba, tomaba de mi tazón un bulto chipi de plastico y se iba presurosamente. Entonces y solo entonces tomaba mi lechita fresca que tanto me gusta. Ojala Patricio volviera a venir por estos lugares.

Ya casi no hay gatos en este vecindario, soy con seguridad el único que queda. A veces vienen algunos solo de paso pero es raro que se queden, nadie en este vecindario quiere ya a los gatos pues ahora ya nadie deja lechita. No importa, soy casi feliz así casi solo y así casi negro. A la única que extraño un copito es a Toulouse, una blanca linda con el pelo suavecito. Decía ella que era persa, pero nadie le creía. Aquí entre nos no importa, es la gata más linda que he visto en mis 4 años de vida.

Llegó un verano caluroso en un elegante carro negro. ¡Nunca en mi vida había visto tantas cosas salir de uno! Apenás la vi, supe que debería ser para mi, ella, la gata de pelaje más hermoso, de mirada más lasciva.

Toulouse era solo para mi y no hacía casi caso a los demás gatos. Vivía en la casa blanca enfrente de la vieja deldiesiciete y tenía su propia leche. También tenía su propio tazón y unas manchitas en su cola. Su casa era bonita, y lo único que tenía que soportar era que su humana la acariciara a veces. ¡Todos tenemos que pagar un precio por vivir felices!

Decía que Masiatina, su ama, trabajaba en una bajada y que a veces Toulouse podía ir con ella. A mi me dan miedo las bajadas, y las subidas que son bajadas al revés. No imagino como alguien puede trabajar en una bajada, pero bueno, despues de todo ellas eran truzas. Así decía Toulousse y cada vez que lo hacía me las imaginaba con calzoncillos en la cabeza y tenía que contener mi risa.

Casi siempre podía comer con Toulouse y solo cuando la vieja deldiesiciete dejaba mi lechita podía invitarla yo, para despues subir a la asotea y ver la hermosa luna. Los gatos viejos de más de 10 años dicen que por un delescopio se le puede ver más brillante, y así, la vieja deldiecisiete miraba a diario a través de su delescopio, buscando tal vez a Toulouse, blanca nieve dulcisima y suave.

El otoño puntual tiró las hojas de los eucaliptos. Si para entonces su patió era nuestro lugar de juegos predilecto, le olor dulce trajo mayor alegría a nuestra vida. Fué mi mejor otoño de los tres que he tenido. Despertaba a su lado con la melodía del piano de Novor, la hija de Masiatina. Novor era una humanagato, blanca, de ojos verdes y cabello largo. Novor veía también de noche y a veces jugaba con nosotros.

El invierno todo cambió. Novor nos calentaba la leche pero rápido se helaba. El patio ya no olía a eucaliptos y Patricio dejó de ir con la vieja deldiecisiete. De cualquier forma seguía yo asistiendo puntual cada dos lunas brillante, con la esperanza de que algún día regresara. Masiatina se quedaba hasta noche en la bajada y a Novor la cuidaba un humano feo feo (pero feo el condenado) del que nunca supe su nombre ¡y no quisiera saberlo! Sin embargo, al acurrucarme en los ojos de Tulu, todo se me olvidaba.

Así pasaron los días hasta la siguiente luna brillante. La mañana fue la más fría de todo el invierno, así que Toulousse y yo decidimos no salir de la cama. Despertamos en la tarde y nos aseamos como de costumbre. Novor llamo a Tulu, se despidió con una caricia y acudió a sus brazos. Yo decidí revisar si la vieja deldiecisiete había dejado algo en el tazón, salí de la casa, trepé la barda y crucé por la calle. No había nada otra vez.

Dos carros llegaron presurosos a la casa de Toulousse con muchos hombres adentro. Era raro que viniera alguien y más raro que entraran sin tocar. Crucé presuroso la calle, trepé la varda y escuché el ensordecedor ruido, un ruido seco y lejano. Entre presuroso por la ventana y la casa se llenó de silencio. Busqué por todos lados y no encontré ni a Toulousse ni a Novor. Luego escuché de nuevo un sonido en el patio de los eucaliptos al que acudí con premura.

Ahí fue cuando ví a mis desaparecidos. Los gatos de 10 años dicen que sucede a veces que a ciertos gatos sus humanos se les desaparecen y ahí se nos va una vida. Y ahí vi a Patricio y otros hombres que desaparecían a Novor y a su madre -mis humanos prestados- abajo del suelo. Esperé hasta que se fueron.

Esa noche nevó y los copos fríos cubrieron su casa. Las truzas en su blancura se fundieron en la noche. Yo aún tenía mucha hambre y suerte Novor había dejado leche en casa. Con el estomago lleno busqué desesperadamente entre la nieve. Aún no las he encontrado, pero creo que Novor y Masiatina siguen ahí abajo, desaparecidas. A ellas les toco la nieve porque el color de piel de las truzas es blanca. A Toulouse no la volví a ver, pero estoy seguro de que se convirtió en luna y que aguarda que me convierta en gato blanco para acompañarla. No puedo Tulu, soy gato casi feliz, casi negro y casi solo, pero te prometo que si encuentro a Novor, estaré un poco más cerca de ti.

jueves, julio 05, 2007

Jueves de poker

reyes


Aposté todo con una tercia de reyes y me ganaron todo con una tercia de ases.

viernes, abril 13, 2007

Los tuberculos mágicos

Segunda parte


Fue hace un par de días una fecha muy especial en el calendario de la familia postiza que hoy tengo en tierras tapatías; marcado llamativamente en el calendario -imaginario colectivo- de fiestas estaba un buffet muy especial: el buffet de las primas.

Mi linda amiga Jalia, tiene la extraña probabilidad de tener entre 10 y 15 primas hermosas, y justamente en ese día los astros se alineaban para ver juntas a muchas de ellas en una sola fiesta. Probablemente no es la mejor fiesta del año o la que se espera con mayores ansias, y personalmente podría haber sido un día prescindible de no ser por un particular detalle: quería charlar con una prima en particular.

Ilse, hasta hace un par de días era una mujer que para muchos de los amigos de Jalia merece todo el calificativo de fresa. Simpatica, hermosa y rosita los pocos contactos con ella -de todos los que hasta la fecha conozco- confirmaban su vista romantica (al estilo de comedia romántica) del mundo y el particular sentido de imprimir en su vida un toque rosa. No más.

En la fiesta sin embargo ocurrió una pequeña transformación. Debo confesar que no sabía que encontrar en su platica y que incluso cuando amenazó con poner un blog, discutimos alguna vez sobre que pondría postear. Días pasados, mediante una conversación (que conociendo mi exhibicionismo por fortuna no tengo a la mano) quedamos en que bailaría con ella y dejó muy claro que para eso ella se consideraba incansable. No sabía si este comentario había sido a la ligera o no tanto, y de tal forma ¿debería preocuparme no?

Si recordamos los tuberculos que tengo por pies, les aseguro que la respuesta es si. Llegué a la fiesta justo despues de ver al América ir ganando en la Libertadores y ahi ella, de las primeras cosas que vi: deslumbrante. Lo primero que hice fué, sin embargo, un acto de seguridad (o cof cofjoto... diganlo como quieran): ir al lado de Jalia. ¿Ya se le habría olvidado a Ilse que vendría a la fiesta? La respuesta llegó rápido de boca de Jalia con un sonoro: Pelas, pues le había preguntado a su primita por mi. Bueno, que más, quemé los cinco minutos de saludos, la media hora de comida y los muchos minutos más de hacerme pendejo -sin alcohol, ni nicotina-. La música empezaba a sonar y oh Dios (si existiera): desgracia.

Tercera y última parte


Al fin me decidí por bailar un poco con Jalia y ocasionalmente con una amiga de ella. Mis pies de nuevo hicieron una vez más ese fiasco total que tanto me divierte. Jalia, huyó a platicar con su madre, y era momento de bailar con Ilse. No parecia gran empresa solo habría que soltar las mismas frases de siempre y aquellos cuentos de tuberculos mágicos. Me dirigí a su asiento y sin gran inconveniente aceptó bailar.

-- Interlude --
Este parrafo quisiera redactarlo, de verdad, quisiera. He hecho cita con mi terapeuta para ayudarme a recordar el suceso, sin embargo tal parece que ni con regresiones puedo. Espero algún día la fuerza de Jah o los pitufos me permitan llenar este espacio.
-- Interlude --

- Todos los hombres deberían saber bailar banda -dijo.


Epílogo


A ciencia cierta no se porqué esta vez si afectó en mi ego. Y digo a ciencia cierta no como un eufemismo sino porque aunque hago las mismas conjeturas y conclusiones que ustedes no me quedo satisfecho.

-¿Que había detrás de su linda cara? -me preguntaba antes de asistir a la fiesta.
La verdad no esperaba mucho y me equivoqué. Al platicar con ella no solo su carácter me impactó, sino que me ayudo a comprender un poco más su visión de mundo. Y no es simple en lo absoluto, se los aseguro. El problema -para mi- realmente radica en un reduccionismo asfixiante y en que ciertamente no es para nada una experta en tecnologías.

Ya con un dejo de confianza y la dosis de idiotamasoquista en las venas, giré un poco la platica hacía mi desastre como bailarín:

- Todos los hombres deberían saber bailar banda -dijo.


Si, si, deberían, debí -pensé, y la tarde se tornó aburrida.

miércoles, abril 11, 2007

Los tuberculos mágicos

Primera parte


Hace 5 años tocaba en la rondalla escolar de mi universidad y gracias a ello viajes a lo largo de toda la república mexicana nunca faltaron. Sin embargo, el único encuentro nacional al que me toco asistir dejó a diferencia de los demas mayores anécdotas y sobre todo un comentario que quedó hondamente grabado en mi memoria: Eres una papa para bailar.

En aquel momento yo bailaba con Steevaly, una gran amiga de Tepic y el comentario no hirió mi ego en lo absoluto, puesto que desde siempre he conocido la debilidad de mis pies izquierdos. Es más, a partir de ese día, presumí que yo bailaba como un tuberculo cada vez que pude. Cabe recalcar, que si la naturaleza no hizo nada para que yo moviera el trasero como Shakira, yo menos.

Hay sin embargo de entre los bailes un son que es más incomodo que los demás tanto para mis pies como para mis oidos: la banda. Si alguien describiera mi origenes probablemente vería esto como un caso extraño: nacido en Sinaloa, criado en Nayarit, abuelos viviendo en comunidades rurales y bueno, hasta a mi padre le encanta la banda.

Y es que en Nayarit, simplemente uno se va acostumbrando a ese vulgar sonido de la tuba en cada fiesta, carro, calle y casa que visitas. Una detestable voz -con sentimiento porque no- y letras infámes. Lo mismo tal vez se podría decir del ska, pop, o lo que deseen, sin embargo considero que la banda es mi némesis absoluto.

Nunca, en la puta vida me había importado saber bailar banda. Nunca. Ni cuando en la peda es considerado un gran facilitador de fajes, simplemente no era lo mio. Ni en una plaza municipal con veinte bandas desperdigadas y cientos de traseros moviendose al son del clarinete. Ni en calle 2, ni en la feria del bote. No, prefería tenerla más difícil que brincar como guajolote, nunca, ni una sola vez desee bailar banda... hasta ayer.

sábado, abril 07, 2007

¡Qué he perdido mi memoría!

Hace 50 años el mundo pensaba que el nuevo siglo traería cambios tecnológicos vistosos, o que un mapa geopolítico estructurado en la guerra fría no se parecería en lo absoluto al actual. Desgraciadamente no tenemos carros flotantes magnéticos, y más desafortunado no podemos ir al supermercado a comprar robots humanos para satisfacer cualquier fantasía sexual, no, los cambios son aún más grotescos.

Yo imagino, a menudo, a antiguos con maquinas de tiempo temporal, algo así como pequeños espasmos cerebrales en el cotidiano. Desgraciadamente no puedo imaginar el contexto diario de alguien de un siglo atras, porque las diferencias de su mundo al nuestro son simplemente abismales. En cambio, el mundo de alguien de poquito atrás se puede ver a menudo en la televisión o el cine. ¿Imaginan que ese alguien viniera por 30 segundos?

De repente, su 1946 cambia a 2007, camina por los pasillos de una casa que podría ser la propia y no ve absolutamente nada diferente. Los arboles afuera de la ventana se mueven con la misma tranquilidad de su mundo. De repente oye la voz de una joven:

Prestame tu memoría, la mía se llenó y necesito ir a clase de matemáticas.


¡Claro! ¡En el 2007 nuestros cerebros podrán ser intercambiables! Habrá tanta información que probablemente se llenen, y necesitamos ir a comprar uno a la tienda, o pedir prestada alguna. ¡Qué manera tan fácil de intercambiar recuerdos! Pero cuidado con prestarse el rígido, porque eso ya nos haría medio pervertidos.

Den paso a su brillante imaginación y escuchen como alguien de ayer, uno de entre los cientos de comerciales de radio, tal vez uno gubernamental:

En estas vacaciones, no se exponga más de 30 segundos al sol, podría causarle la muerte por cancer.


A este no hay que verlo como una confusión, y eso es lo más triste: pocas, muy pocas personas imaginaban de los problemas de contaminación actuales. ¿Muerte por solo ir a la playa? Aunque es ahora un pan diario, imagino lo estupido que sería hace 70 años.

¿Guerra nuclear? ¿Inglaterra una colonia de Estados Unidos? ¿Kosovo una nac... kosoqué? No, un infarto al corazón llegaría de la mano de cualquier juego para PS3 o Wii.

Estoy en casa, y escucho a mi hijo decir:


Mandame el resumén de biología, yo te mando la tarea de gramática que son 4 hojas, y que Viridiana nos mande la de Física, porque esas son 6 de puros ejercicios.


¡Valgame!

- ¿Tienes papel carbón, hijo?
- No, papá. -¡El muy flojo tendrá que copiar mucho en vez de pensar!
- ¿Y donde viven tus amiguitos?
- Mmmm, hasta el otro lado de la ciudad.


¡Ajala, no solo esta loco sino pendejo! De aquí a que lleguen las tareas y las copie... mejor que las haga él solo.

Pero los cambios, nos sobrepasan sin siquiera notarlo. Hace un par de días en un mi viaje de vacaciones de semana santa a Puerto Vallarta, veíamos desde el automovil un par de formaciones rocosas en medio del mar. Desde que tengo memoría de esas rocas, era obvio que su origen no podría ser más que de la formación natural de la tierra, con algún movimiento sísmico o volcánico. Sorprendente es escuchar a alguien de 6 años preguntar con que maquina movieron las rocas para allá. Les aseguro que no fué por falta de razonamiento. Si hace siglos alguien podría creer que su origen era la magia de algún Dios, y hoy sabemos porqué ocurrió, mañana pensaremos que es la mano del hombre sin lugar a dudas.

¿Imaginan lo que pensaría alguien que escuchara sobre playas en el DF? Estaríamos locos de remate, ¿o no Ebrard?

martes, marzo 27, 2007

Naypitaw

Neta, que cuando volteo
la ciudad ya estaba ahí


Chyda ungsu maye mar era una linda niña morena, de ojos negros y nariz afilada. No le gustaba que le llamaran niña, pues a sus 16 años ya podía tejer su propio sarong y bailar el Noa Noa. Su padre y su hermano habían viajado al lugar secreto a trabajar desde temprano, y ella despanpanante se bañaba lentamente.

Rangún recibía tranquila los rayos del sol que no se olvidaban de tremenda nación -Myanmar- despidiendo su brillo en cada una de las pagodas. Y Chyda, (tranquila también) recibía las gotas de agua sobre su deliciosisima piel suave, que resbalaban en un extasís de jabón lirio. Su gato chingililín, -blanco con motas negras- dormía tranquilo en una silla vieja del comedor.

Ungsu tiene una televisión vieja que deja encendida en el comedor cuando se mete a bañar. La voz ronca de Than Shew habla por cualquiera de los cuatro canales que puede sintonizar, en un discurso enérgico. Un logro sería tener diez canales, una proeza de nuestros tiempos.

Terminaba ya de bañarse cuando escuchó un maullido asustadizo de su gato. Sin tomar demasiada importancía del asunto siguió secandose lentamente cada parte de su cuerpo. ¿A que hora volvería su padre? Mar, se vistió con el sarong de su madre, último recuerdo.

Los astrologos lo habían predicho. En Marzo del 2007 se erigiría una nueva estrella en el país birmano, una majestuosa ciudad aparecería de la nada, emergiendo desde lo más profundo de la tierra donde aún habitaba Verne. Naypitaw, tan hermosa como su nombre llegaría a cambiar el destino de su vida.

Linda y asustada salió corriendo a buscar a su padre, sin tener tiempo para nada. No dio cuenta que su televisión tenía diez canales, ni que afuera no muy lejos, crecía de los arboles de manzanos un campo de golf de treinta y seis hoyos.

Imágenes de Naypitaw

viernes, marzo 02, 2007

Un diputado, 250 mil pesos

Deseos,
¿qué si los quiero?


Primera parte

Tenía apenas un par de semanas de nacido cuando visitó su primer salón de clases. Sus manos buscando la nada sentían la aspera madera en la mesa del profesor. El polvo blanco del gis se introducía lentamente a sus pulmones en una mezcla heterogenea con los olores de cientos de hectáreas de verduras en avanzado estado de putrefacción. El huracán Paúl había dejado a su paso una larga cadena de catastrofes en un 2 de Octubre de 1982, justo 14 años despues de Tlatelolco. El eminente estado agricultor trataba de soportar los estragos de un ciclón climático y los todavía peores agravantes de un gobierno nefasto y corrupto que manejaba a su antojo los recursos destinados a la reconstrucción. Mientras, el gobernador veía a los Algodoneros de Guasave fracasar nuevamente y su hija disponiase a una noche de pasión en casa. Esa fué, creo, su primera llamada.

Hoy camina tranquilo por las calles de otra ciudad. No tiene hogar más que la patria y no más amigos que el pueblo, el verdadero pueblo. Prende su segundo cigarro de la noche y observa tranquilo el recinto de estilo neoclásico. Mira, predispone su vista, sentado desde un Cavalier rojo polarizado. Son apenas las nueve de la noche y una señora algo rechoncha corre presurosa por calle México. Tropieza entre charcos de agua e indiferencia.

De cara adusta y rostro moreno seguro lo reconocerás por su mirada, cobijada por una colera envidiable es siempre tranquila a diferencia de su boca que siempre ha reflejado su nerviosismo. Es su novena noche en la espera, hasta que una camioneta azul sale lentamente del estacionamiento del palacio legislativo. Con la seguridad de meses de investigación deja que tome ventaja y tranquilamente sigue su rastro harto conocido. Dobla en Hidalgo, sigue por Guadalajara, cruza con Independencia. Mira la glorieta de Benito Juarez pintada grotescamente y reza tranquilo. A lo lejos el sonido de un carro que frena bruscamente. Da vuelta y observa la misma camioneta parada. Abre certeramente fuego contra el chofer y su acompañante y se aleja presuroso. Es su tercer diputado en el estado y los que faltan.

Los periodicos sensacionalistas lo describen como Robin Hood a la Mexicana. Puedes encontrar imitadores menos certeros buscando con detenimiento en Google y otros pocos más con mensajes crípticos en algún anuncio clasificado. Lo cierto es que de las pocas veces que ha cobrado, la mayoría él mismo ha contactado a algún rival político que luego sufre la misma suerte y así, ni quien lo cuente.

¿Quiere que a usted le hagan un favorcito? Sus precios son claros y específicos. No se preocupe tampoco por la ubicación pues recorre los 31 estados de la república y ni que decir del Distrito Federal. Este último, el chocolate por ejemplo, ha costado apenas 250,000 pesos. Y de ahí le explico: regidor 100 kilos, presidente municipal 350 kilos, algún miembro de su gabinete 200. ¿Su problema es con el gobierno estatál? Pues dejeme decirle que la cabeza de un gobernador anda saliendo más o menos como la del mismo procurador.

Sin embargo, no creo que tenga la lana suficiente como para un diputado o senador federal. ¿Su sueño? Ser presidente, perdón, matar un presidente. ¿Razones? ¿No me diga que no ha tenido alguna? Junte todas, y añada el sufrimiento e inconformidad de millones de mexicanos. Él, es esa respuesta civil de corazón puro.

Pero ahora la corrupción es atacada en otro estado. Lejos, muy lejos de la cuenca del Mololoa, hierve su sangre al golpe de su propio Huehuetl. Es cierto que hay pocos políticos que merecen ser respetados. Ni un pelo les he tocado, piensa. La prensa se encuentra vuelta loca y el pueblo empieza a levantarse lentamente. Levantar apenas su voz, nunca más otra guerra civil se ha dicho. ¿Pero, y los políticos? Los politicos... Puede verse en sus ojos el miedo y la angustía, aún a través del cristal de un monitor que transmite el noticiario de López Doriga que incisivo pregunta y pregunta: ¿Usted es el siguiente?

El gobierno se encuentra en alerta total, tanto que ni una amenaza de terrorismo ha logrado tanta movilización y coordinación en la historia. Los servicios de espionaje mexicanos se encuentran activos en su máxima expresión. El gabinete de seguridad nacional, es tal vez el más discreto. Un ultraderechista controla sin embargo el CISEN y es hora que Ramirez Acuña presiona con mano de hierro sin lograr encontrarlo. La PGR a través de su Centro Nacional de Combate a la Delincuencia y la SSP mediante su Coordinación General de Información Criminal Estratégica. Hay incluso quien ha contratado detectives privados y no puede verse a casi nadie sin guardaespaldas.

La luna menguante saluda con efusividad a Minatitlán, mientras el motor de un Astra Azul, sigue su curso tranquilo. ¿Quién es el siguiente? ¿Fidel o Ugalde?

La Sección Segunda G2 del Estado Mayor utiliza toda su infraestructura militar en la utilización de un programa secreto: Lonche, el Echelon mexicano. Pero esa, es otra historia.

sábado, diciembre 30, 2006

Tan solo otro cuento navideño

Ese día un viejo amigo se sentenciaba. Hulk, -ese personaje tan verde como la mota- era el apodo cariñoso para él, debido a la forma peculiar que toma cuando esta estresado. Fuera de lo que muchos creíamos, ese día no se convirtió en un gigante verde, sino en alguién que se dejo la vida de soltero para caer en las fauces de la unión matrimonial.

Los días soportaban cabañuelas y mi mente la nostalgía cubierta de niebla. Como fieles defensores de Baco llegamos puntuales a un pequeño local en la cada vez menos gloriosa ciudad de Tepic. Titi, otro viejo amigo con el aguacate débil nos mostró la misión que tendríamos que cumplir esa noche:

- ¡Atención! Los invitados se van, cada vez queda más cerveza y si no nos la acabamos, Hulk se va a estresar y el estres causa disfunción eréctil.

No necesitabamos mayor causa. La noche de bodas de nuestro compañero de universidad era un suceso especial y decidimos ayudarlo -de la única forma que la sociedad nos lo permitía- en su cometido. Sin embargo, algo que esperabamos con ansias desde el horizonte se acercaba rápidamente: Combo Lider.

Combo Lider es algo así como comprar un combo en el cine: un par de cubetas, luz tenue. Sin embargo, las sillas son mas incomodas y hay mujeres mostrando sus encantos -y desencantos- en la pista de baile. Probablemente aquí las palomitas podrían contagiarte de sífilis, herpes o alguna enfermedad venerea. ¡Piojos tal vez, con los que podriamos formar un circo!

Así, con el horizonte nublado y la noche cubriendo nuestro firmamento embarcaríamos en la travesía no sin antes llevar como polizón al hermano de Hulk -de pelo crispado y bufanda oscura a rayas-, con el que en realidad nunca habíamos cruzado una palabra. A lo más, intercambios de cigarros entre señas de la comunidad del humo.

Las luces de neón de nuestro querido table dance nos esperaban -como de costumbre- con los brazos y tetas abiertos. Partimos en dos automóviles pero la fuerza de un motor más potente y problemas de pareja retrasarían nuestra llegada.

El humo del interior escapaba a bocanadas mientras el estruendoso sonido anunciaba a otra bailarina mas de la cadena dorada escorpión. En la puerta, ya nos esperaba sensualmente Titi a manera de broma (o tal vez eso queremos creer). Las cortinas se abrieron y las pupílas dilataron su circunferencia con el torbellino de formas que bailaban alrededor de un tubo cromado a sabiendas que la constancia de la calidad de ese lugar en especifico dejaba que desear. Monchis -de rostro adusto con lentes-, no nos esperaba realmente, puesto que muy cerca de él una vedette movía sensual y grotescamente su cuerpo, destino de cientos de manos y lenguas que el destino destinó.

Pero nuestra suerte, -¡oh dioses!-, nos esperaba impaciente con nuevas aventuras. Esta vez un cateo de la Policía Judicial llegó de imprevisto y como de rutina nos levantamos para la revisión. Esta, fué mucho mas tranquila que otras veces, sin embargo, mientras las camaras grababan el reporte oficial, Ramón y el hermano de Abraham habían desaparecido. El lugar fué clausurado inmediatamente. En realidad ellos dos se habían metido en el baño porque el hulkito traía credenciales falsas. ¡Vaya lío en el que nos hubieramos metido si no hubiesen escapado!

Salimos del lugar en busca de nuevos antros que contuvieran nuestros deseos por un poco más alcohol mientras en el interlude, acciones fallidas por encontrar una bailarina linda que quisiera acompañarnos se dieron cita. Y nosotros, pobres once hombres nos retiramos.

La fría noche esperaba nuestro retorno. Salimos primero cinco de nosotros y los esperamos justo enfrente del lugar, entre oficinas cerradas por temporada navideña y un antro que en algún tiempo fuera la sensación -ahora abandonado. Mientras, nos engullíamos unos tacos de pastor. La espera se alargaba y despues de diez minutos recibimos una llamada sorpresiva. La voz fué seca y cortante:

- Nos llevan a la procu.

La Procuraduría General de Justicia esperaba con sus celdas a nuestros compañeros. ¡Culpables hasta que se demuestre lo contrario!

La insurgentes lucía vacía mientras la luz roja de un semaforo nos mandaba un saludo en forma de beso adolescente. Las dudas se aremolinaban en la mente mientras los separos esperaban nuestra llegada. Preguntamos uno a uno por nuestros amigos y mientras los nombres se escuchaban en aquel cuarto de cuatro por cuatro (mal titulado ""sala de espera""), una voz nos interrumpía con el tono de prepotencía habitual:

- Si, aquí estan.

Capito, asomaría la cabeza por detrás del oficial para recibir una reprimenda a chingadazos.

- Queremos saber por que delito estan detenidos.

Interpusimos con determinación.

- No tenemos el parte joven, esperen a que lo redacten.

Pero si algo era impertinente en ese momento era mi vegija. Los deseos casi incontenibles de mi cuerpo para expulsar ese liquido acuoso, transparente y amarillento eran evocados por los riñones. Peor aún, cuando
nos disponiamos a esperar en la "sala de espera", el mismo oficial con la misma voz prepotente nos interrumpe:

- Vayan afuera.

¡Mierda! No podíamos ni sentarnos en las sillas que pagaban nuestros impuestos. ¡Un café! Eso era lo que necesitabamos para calmar las ansias de matar a ese hijo de puta. Y el café, traído por los dioses aztecas nos esperaba con la misma nostalgía que la vía pública -sanitario mas grande de este país-.

La multa por fín develó su monto: trecientos pesos. Lo que nunca nos trajo el tiempo es la explicación de su detención oficial. Cuando volvimos, uno de nuestros amigos ya había pagado su multa.

Poco a poco, logramos juntar el dinero para sacarlos a todos, entre hermosos ojos, más alcohol y cansancio.

¡Voala! Felices fiestas les desean los exconvictos en este cuento navideño.


- ¿Cual es el delito?

- Bueno, bueno, aquí las preguntas salen sobrando ¿no?

¿Porqué si yo pagó tu sueldo? :)


Para el dos mil siete quiero una efedrina, tal vez no sea Vivi, pero quiero una. Creo que son todos mis deseos, lo demás que anhelo son certezas.

lunes, diciembre 25, 2006

Erase una vez un cielo efédrico

- ¿Tienes alcatraces? -preguntó.
- Si, claro. -fueron las palabras de su respuesta involuntaria.

Y es que su mente no se preocupaba de los trastes sucios de la cocina o de no haber limpiado el patio esa tarde.

Dichoso, de haber tenido toda la noche entre sus brazos la hermosa porcelana de su cuerpo, volaba entre paraísos que hace tiempo no reconocía. El Edén, compuesto de memorias y deseos extendía sus brazos hasta la ciudad vecina.

-Tenemos que irnos, todo esta listo. -la tomó de la mano y se dirigieron al automovil que esperaba impaciente afuera de su casa.

Realizaron una parada corta para llevar a su hermana. Era extraño estar en esa situación despues de cuatro años en su pasada relación. ¿Acaso era normal?

Cerca quedaba la fiesta y el viaje fué tranquilo. La tomó de la mano entre las calles empedradas y la poca luz de unas lamparas maltrechas. A pocos metros se encontraba aquella casa llena de recuerdos. Los muros no hablaban porque se les habían cerrado los labios a golpes de botellas de cerveza, mientras el techo sufría de la misma tortura. Las luces apagadas indicaban un cambio de planes. Pero él, desde afuera, con el carro encendido podía recordar el aroma del sexo desparramado por sus pisos, la textura de la tinta en la pared de la izquierda y el sonido de un perro muerto de inanición. ¡Cuantas caidas entre canciones de guerra!

Puso en marcha el motor mientras el rumbo estaba vacilante. Perdiose entre las calles de infancia, valdíos ahora cambiadas por masas departamentales convertidas por el desarrollo del capital. El asfalto había sustituido los empedrados que alguna vez sostuvieron una sola ruta de autobús, mientras la vista de la inmensidad había sido cambiada por grandes muros de concreto.

El camino vió luz y la luz velocidad. No fueron trecientos mil kilometros por segundo porque ahí no existían vacíos. La endeble nación de dos quería dejar atras su fragilidad construyendo paso a paso una firmeza que desterraba una posible falta de alcaloides. La luz viajaba a ochenta kilometros por hora en levitación de acero.

La puerta hacía el reinado ajeno se escondía entre el follaje del bosque. La noche no aminoraba su condición oculta. Buscada con desesperación por los amantes (que no duermen porque se los comen los gusanos) aparecía majestuosa entre sus arcos de misterio, arquitectura ilícita de un espacio etereo.

Pasó entre los arcos y dudó un momento donde parar. ¿Acaso no cualquier lugar es bueno para embriagarse de efedras?

Bajaron del automovil y acercaron sus cuerpos. El cielo estrellado en el horizonte y las luces de la ciudad en el firmamento. Los arboles y su follaje eran marcos de naturaleza muerta e inmovil. Y el lugar, el encuentro, conciente instante con la melodía de un motor diesel y las luces navideñas de un par de faros de halogeno. Ella, hermosa. Metiose él en sus ojos de jade, navegó entre su ondulado cabello, estrepitoso voló entre sus pensamientos mientras cinco días mantenían el vuelo bajo. El lugar -pequeño monte- quiso juguetear con la luna, acariciar su faz. Elevose hasta alcanzar las nubes. No daban cuenta del extraño suceso, solo sus cuerpos advertían el frío ocasionado por la altitúd que alcanzaban. La nubes, -sueños evaporados de agua- parecían niebla solamente. ¡Habían alcanzado 800 pies de altitúd!

Y el, entre los mismos tropiezos de siempre dió cuenta del problema. ¿Cómo bajarían aquel pedazo de cielo en la tierra que justo ahora quería regresar a su lugar? ¿Quedarían enamoradas las plantas de la atmosfera que no quisieran retornar a tierra firme?

Sus caras -menos cercanas que sus almas- consiguieron encontrar las palabras entre el letargo de los recuerdos. Y luego buscó él en el cuerpo ajeno entrando por la boca, mientras ella recorría el de él tal vez con el mismo proposito.

La busqueda certera logró así, bajar poco a poco el islote de sueños, no sin antes encontrar en la oscuridad el aliento que se perdía. Mientras, un libramiento de baja velocidad mostraba la salida del suceso.

¡Así sucedio! ¡No miento! ¡No había paraisos artificiales en mi cuerpo!

Y luego, las avellanas preguntan, ¿fué un sueño?

No, duermo y apenas alcanzo los 100 pies. Mi alma no tiene propulsión a chorro.

jueves, diciembre 21, 2006

Silencio, no quiero escuchar nada

Ojos abiertos -ojos sin jade-, la mañana lo despierta.

La misma rutina, las mismas caras, las mismas voces. Gotas que caen suavemente por el cabello, cabello sin olor a avellanas, desparpajado, con gotas que juegan, que bajan lentamente en su pequeño amorío gravitatorio.

Tu, lejana, mas lejana que ayer o que antier, o que hace dos días. No suena tu voz en mi cabeza, solo tus palabras. No importa no escuchar nada, aún así te adoro. No importa que no digas nada. En serio, ¿a quien carajos le importa?

Autobús, café, chica del pan. Norah Jones, en el ipod. Cristales que no reflejan tu rostro y ¡cuanto quisiera que lo hicieran! Miradas, pendejadas.

¡Al carajo el mundo! ¿Porqué tuviste que hablar? Mejor Norah, de tí no quería escuchar nada.

lunes, diciembre 18, 2006

Avellanas...

Era la segunda vez que probaba los alcaloides en dos días. Tercera vez en quince días. Cuatro instantes perdidos en sueño. ¡Quince hojas de un cuaderno! No podía mantener mas su cuerpo alejado de aquel extracto de Avellana. ¿Quién creería que la siempre tan inofensiva nuez redonda contenía químicos tan potentes?

Hacía poco que la ciencia lo había descubierto. Sin embargo, con la creación de la Ley General de Autosuficiencia que otorgaba el derecho supremo de hacer con el propio cuerpo lo que carajos se quisiera, muchos se salieron de control. Él, uno de aquellos que vió en la ley los paraisos artificiales.

Ya había fumado porro antes, mucho antes de la caida del muro, incluso antes mismo de su construcción. ¿A quien fregados se le ocurre construir un sexto muro de la verguenza en el mundo? Suficiente el pobre estaba, habiendo soportado el de China, Berlín, Marruecos, México y de la ya desaparecida Israel. ¿No fueron suficientes lecciones como para construir otro en la Antártida? ¿Acaso con el calentamiento global no había sufrido bastante ese pedazo de hielo? Pero a quien importaba eso, si era el único pretexto para seguir fumando porro.

Y es que si vemos que lo pacheco empieza por el apellido, ¿donde terminamos? ¡Cierto! ¡No terminamos! Las sustancias han viajado por todos los aparatos, y si quisieramos hacer un itinerario de su recorrido... ¡puf!, odisea. Hasta antes de ese hermoso dos de diciembre, habían tenido como punto de partida el aparato digestivo, respiratorio, cardiovascular y reproductor. Cada una de esas veces pasarían a saludar al articular, esquelético, locomotor, nervioso, muscular, inmunitario y hasta integumentario. ¿Acaso alguien quiere que cuente como llegan al excretor? Eso si, lo que nunca imaginó -y aún cuesta trabajo entenderlo- es como puede algo así entrar por el cardiovascular y endócrino al mismo tiempo, para que al instante chocaran con el nervioso terminando embriagado de avellanas.

Sentado, a la orilla de los restos del pintoresco muro, prendió su segundo carrujo de mota. Miró extrañado el pequeño frasco con Fedrina Level, -acaso se daba cuenta de su adicción-. Observó al mundo que lo miraba impaciente. Sus ojos se cerraban pensando en ella. Y así, vacilante, el mundo le devolvía la mirada, al tiempo que empezaba su tan familiar monólogo:

- ¿Qué? ¿Cómo? ¿Pero como pudo morir Avellaneda?

- Solo en sueños mi estimado, solo en sueños. Imaginativas, situaciones fantasiosas.

- Yo llegaría, con el mismo ímpetu a la casa de tus padres. Compraría un refresco, un jugo boing tal vez, que me recordara tu rápida asimilación del término "folkie".

- Y él estaría ahí, viendome, fijamente. Ahora que ya me conoce, no diría una vez mas: "pasa, esta ahí", ni preguntaría por tu regreso, preocupado.

- Y yo, triste de tu falta, moriría de pena sin renacer.


Un grito, naciendo somero en su cabeza lo despertó del leve trance.

- ¡Avellanas! ¡Avellanas!

Cuanto diera por una avellana que acompañara mi regazo, y vivir siempre embalsamado por su aroma.

martes, noviembre 07, 2006

SVP: Génesis

Importante: Esta historía esta basada en un caso de la vida real, el cual en realidad es una broma localista y pseudoprivada.

Tarde nublada por un smog asfixiante. Contaminación sonora en demasía, donde las percusiones eran maquinas trabajando en un paso a desnivel. El polvo se levantaba con una mirada apocaliptica y arremetía contra la piel de las pocas personas sentadas en unas baratas sillas blancas de platico. Nada las separaba del cruel asfalto, que poco a poco se veía rodeado de mayor fluidez vehicular. Los camiones de pasajeros cumplian cabalmente su trabajo, mientras el conductor veía la forma de poder hacer un coyotazo. La vida transcurría como a diario, sin imaginar que en unos segundos mas, la forma en que una línea de autobuses vivía tendría que cambiar... drásticamente.

Apenas un par de horas antes, un hombre subía tranquilamente a un camión en la calle Victoria de Tepic, Nayarit. Su destino estaba marcado como Guadalajara, Jalisco y su viaje era redondo. Su mente recorría la lista de pendientes para poder partir, sin encontrar nada que pudiera perturbar su viaje. La imágen de su amada pronto tomo lugar en su cabeza, para que al unísono con el arranque del autobús sus pensamientos volaran a lugares mas lejanos y mas oníricos.

Su viaje, pronto dejo de ser tranquilo. El camión detuvo su curso en una caseta de cuota y su denso sueño desapareció para dejar lugar a una mas densa realidad. Su cuerpo, plagado de infinitos choques eléctricos cumplía la metamorfósis destinada. Su mente, trataba de conciliar el sueño, mientras una fiebre producía un sudor frío y casí radioactivo. Tomo apenas un sorbo de agua, clorificada y hervida por el mismo, para calmar solo un segundo su cruel incomodidad.

El camión pronto llegó a su destino, pero el ya no tenía fuerzas para continuar. Apenas pudo, tomó su mochila, y bajó a gatas por las escaleras del camión. El chofer, indiferente lo empujo friamente. ¿Qué era lo que le ocurría?, se preguntaba entre la busqueda de respuestas y de un taxi. Pronto, el conductor del nuevo vehiculo, atisbó una mirada perdida. El pobre hombre subió al carro, susurro una dirección y perdió el conocimiento.

Su amada, ya lo esperaba con ansias. El conductor del taxi llevo al despojo de carne y huesos a la puerta de la pequeña casa. Cobró, y se realizó la transacción con rapidéz. Tirado de espaldas, intento levantarse pero no pudo. Su pobre novia, horrorizada intento hacerlo también, movimiendolo apenas un poco. Luego, la horrible marca aparecía en su espalda. Era el signo de su transformación casi completa. No, no era Gregorio Samsa convirtiendose en un escarabajo. No, no era el león del mago de oz convirtiendose en homosexual. No, la metamorfosís era aún mas horrenda. Peor que cualquier cuento que Lovercraft y Poe hubieran imaginado juntos.

Joaquín era ahora, Super Vallarta Plus.